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Casas de lo Matta entrega cultura, entretención y esparcimiento a través de eventos, charlas y exposiciones.

La historia del más importante patrimonio histórico y cultural de Vitacura es casi tan antigua como la de nuestra capital, remontándose al 30 de agosto de 1546, cuando el Cabildo entregó a Francisco de Riberos una merced de tierra de 200 cuadras ubicada al oriente de la recién fundada ciudad de Santiago. Esta chacra había pertenecido al cacique Vitacura y fue utilizada por el español para sembrar y plantar viñas y frutales.

A principios del siglo XVIII, la propiedad agrícola pasó a manos del capitán de marina francesa Luis de Caux, cuyo apellido se castellanizó Coo. En 1793, la chacra fue heredada por su nieta Mercedes Coo Astorga casada con Antonio Martínez de Matta y Casamiglia, quienes construyeron una nueva vivienda a la manera de las alquerías españolas cuyo modelo se introduce en Chile en la segunda mitad del siglo XVIII. Contaba con dos pisos independientes, gruesos muros de adobe, pilares en los corredores del segundo piso, una fuerte escuadría del envigado de pisos, doble hilera interior de pilares en la zona de las bodegas y todas las estructuras y elementos que caracterizan esa arquitectura rural sabiamente adaptada al clima de la zona central de Chile.

La chacra, con una superficie de 118 cuadras, perteneció durante el siglo XIX a destacados políticos y a principios del siglo XX fue comprada por Aurelio González. Él se convirtió durante los años 20 en alcalde de la recién formada comuna de Las Condes, creada en 1901 por los dueños de los fundos del sector, y transformó a Lo Matta en una propiedad agrícola modelo.

A su muerte, su hijo Mario González Díaz de Valdés, junto a su esposa Inés Tonkin de González, se dedicaron a conservar y restaurar las casas de Lo Matta. En esa época la propiedad fue visitada por personalidades como el príncipe Humberto de Saboya, el escritor Antoine de Saint-Exupéry y el presidente de Francia, Charles de Gaulle.
La familia González Tonkin parceló gran parte del terreno en la década de los 50, el que fue urbanizado creando un nuevo barrio en el sector llamado de Vitacura. En 1967, la Municipalidad de Las Condes adquirió la casa y la hectárea de tierra que la rodeaba, último remanente de la merced concedida en el siglo XVI a don Francisco de Riberos, con el objetivo de conservarla y adaptarla para museo y centro cultural.

En 1970 el decorador Mario Matta Echaurren pidió a la Municipalidad la concesión de la propiedad con el compromiso de restaurarla y abrirla al público. Inició una completa transformación, pero su temprana muerte, en 1972, dejó su labor inconclusa. Pocos años después, el deterioro de las construcciones llevó a su demolición, quedando en pie solamente el sector del siglo XVIII.

Con el objetivo de evitar su total destrucción y motivar su recuperación, en 1984 el Consejo de Monumentos Nacionales declaró a Lo Matta Monumento Nacional. Ese año la Municipalidad encargó al arquitecto Patricio Gross la restauración del edificio, quien recuperó las características propias de esta construcción colonial, eliminando las intervenciones posteriores. La paisajista Marta Viveros fue la encargada de la restauración y recreación del tradicional jardín de Lo Matta, con sus paseos y árboles frutales. Recuperada su esencia, tradición y dignidad, fue inaugurada el 15 de septiembre de 1988.

El año 1998 Casas de Lo Matta pasó a depender de la Corporación Cultural de Vitacura, con el fin de convertirse en un espacio cultural que recibiera a expositores consagrados y emergentes y montara muestras de valor artístico abiertas a la comunidad. Durante los siguientes años realizó una importante labor como vínculo entre al arte que se produce en Chile y sus habitantes, entregando una interesante oferta cultural a toda la familia. Sus actividades tuvieron gran acogida, llegando a recibir en los últimos años alrededor de 25 mil visitas anuales.

En 2008 se hizo manifiesto que Lo Matta requería una restauración que interviniera mayormente su estructura habilitándola para soportar la carga y el tránsito de un Centro Cultural y, por otra parte, renovara los elementos estructurales que por su antigüedad ya no estaban en buenas condiciones. El proceso comenzó en enero de 2009, un poco antes de lo presupuestado debido a la acción de termitas que habían atacado vigas y pilares. Su objetivo era que la casona cumpliera con la norma de diseño antisísmico de edificios y pudiera soportar a la gran cantidad de personas que transitan por ella. Todo esto sin cambiar la arquitectura de este Monumento Histórico.

Durante el año que se trabajó en sus 1.020 m2 se retiraron cada una de las piezas de madera -vigas y pilares incluidos- para reproducirlas idénticas a sus originales. Los detalles de madera fueron tallados en la obra y el adobe que recubre la casa y que se usó en los reemplazos necesarios fue hecho de manera tradicional. A su vez fueron insertados en diversas partes de sus muros enfierraduras y concreto para darle mayor sostén. De esta manera, sus dos niveles, que incluyen un volumen central y dos corredores, mantuvieron su estilo colonial, respetando todos los materiales y arquitectura originales.
 Esto le permitió soportar el terremoto del 27 de febrero de 2010 sin ningún daño, lista para inaugurar una nueva etapa en su larga historia. La Municipalidad de Vitacura reabrió las puertas de Casas de lo Matta el 3 de junio de 2010, devolviéndole a la comunidad esta casa patronal de 1800 de gran valor histórico, reflejo de la vida rural de nuestra colonia.

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